El Alma y la Terapia: Más Allá de la Psicología Secular

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En el corazón de la condición humana yace un dilema fundamental: ¿Cómo podemos alcanzar la verdadera sanación en un mundo que a menudo parece girar en arenas movedizas emocionales y espirituales? La psicología secular, con su enfoque en la experimentación científica y los métodos empíricos, intenta responder a esta pregunta sin considerar la presencia o influencia de lo Divino. Sin embargo, este enfoque limitado deja un vacío cuando se trata de abordar la plenitud de la experiencia humana, especialmente aquellos aspectos que trascienden lo tangible o lo inmediatamente observable.

La salud mental, en su esencia más profunda, no solo se refiere a la ausencia de enfermedad o desorden, sino también a la presencia de una paz interna, una sensación de propósito y la capacidad de trascender los desafíos de la vida con gracia y fortaleza. Aquí es donde la psicología secular encuentra su límite, al no poder ofrecer una solución definitiva o duradera a los enigmas fundamentales de la existencia humana. Todos estamos sujetos a las mismas limitaciones y restricciones psicológicas; si todos estamos en el mismo barco, ¿quién puede arrojarnos una cuerda salvavidas?

La respuesta a esta pregunta reside en el reconocimiento consciente del alma Divina que reside en cada uno de nosotros. Es la clave para nuestra liberación personal de las fuerzas que amenazan con abrumarnos. Sin importar cuán bajo nos sintamos, Dios permanece con nosotros, siempre listo para extender una mano y guiarnos hacia la luz. La sensibilización a nuestra esencia Divina interna es el primer paso hacia la liberación de las tribulaciones que nos arrastran hacia abajo.

Reconocer a Dios significa sentir Su misericordia infinita, entender que estamos envueltos en Su amor en todo momento. Este conocimiento permite una evaluación segura y objetiva de nuestra propia salud psicológica. Sabiendo que podemos recurrir a Su amor, no tememos reconocer la verdad sobre nosotros mismos y no sentimos la necesidad de esconder nuestro comportamiento detrás de excusas o justificaciones.

La psicología laica ha hecho avances tremendos en ayudar al ser humano a conocer su propia mente y mejorar su bienestar psicológico. Sin embargo, solo cuando complementamos esta sabiduría con la profunda comprensión que ofrece la Torá podemos identificar la verdad en la ciencia y colocar cada descubrimiento en su contexto apropiado dentro de la visión del mundo que ofrece la Torá. Elevamos así las chispas de divinidad presentes en todo conocimiento científico, liberándolas de su confinamiento dentro de una perspectiva secular. Este acto de elevación es en sí mismo un paso crucial en la rectificación de la realidad, conduciéndonos hacia la alegría de la Redención final.

La ansiedad, ese estado que parece ser la raíz de muchos trastornos psicológicos, puede abordarse a través de la contemplación de la grandeza infinita de Dios y la insignificancia del hombre en comparación. Esta humildad existencial reduce la ansiedad a su verdadera medida. Paralelamente, la oración sincera, al reconocer nuestra impotencia ante Dios y solicitar Su intervención, actúa como un desinflante del ego y, por lo tanto, de nuestras preocupaciones.

Así, mientras la psicología secular ofrece herramientas valiosas para la comprensión y mejora del bienestar psicológico, es solo a través de la integración de estas herramientas con la sabiduría eterna de la Torá que podemos aspirar a una curación verdadera y completa. En este viaje hacia la salud del espíritu, cada uno de nosotros está llamado a reconocer y cultivar la conexión divina que poseemos, elevando así cada aspecto de nuestra existencia hacia un propósito más elevado.

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