La enseñanza kabalística sobre el mal de ojo y la discreción, especialmente en contextos de diáspora, nos ofrece valiosas lecciones sobre cómo vivir nuestras vidas de manera que protejamos nuestro bienestar espiritual y material. Las palabras de Rab Eliezer Papo en su libro «Pelé Yoetz» resuenan con una sabiduría atemporal, advirtiéndonos sobre las consecuencias de no resguardar nuestras bendiciones de la envidia y la codicia.
Rab Eliezer Papo enfatiza la importancia de la modestia y la discreción, incluso en tiempos de prosperidad y paz. Aconseja ocultar las riquezas y evitar la ostentación, consciente de que la envidia de los demás puede llevar a consecuencias negativas graves, como decretos adversos, expulsiones y otros infortunios que históricamente han afectado a la comunidad judía en el transcurso de la historia.
La guía de Rab Eliezer Papo se extiende a todos los aspectos de la vida, incluyendo la sabiduría, las buenas acciones y la riqueza. Aconseja actuar con astucia y sensibilidad hacia los sentimientos de los demás, especialmente cuando se trata de individuos en situaciones menos afortunadas. Esta actitud de cautela y respeto nos protege a nosotros y a nuestros seres queridos del mal de ojo, mientras fomenta una atmósfera de solidaridad y comprensión mutua.
Rab Reubén Melamed, a través de las enseñanzas de su maestro Rab Yejezkel Levinshtein, profundiza en la naturaleza espiritual y poderosa del ojo, destacando que incluso sin intención maliciosa, una mirada puede causar daño. Esta perspectiva recalca la responsabilidad que tenemos sobre nuestras miradas y pensamientos, reconociendo que lo espiritual ejerce un impacto más significativo que lo material.
Las enseñanzas de Rab Eliezer Papo y Rab Reubén Melamed nos invitan a reflexionar sobre la manera en que presentamos nuestras vidas y bendiciones al mundo. En Tikun Shalom, promovemos una cultura de discreción, respeto y protección contra el mal de ojo. Ofrecemos a nuestra comunidad herramientas y prácticas que ayudan a cultivar un entorno de cuidado mutuo, donde la prosperidad de uno se celebra con alegría genuina y sin provocar envidia.
La vida en la diáspora, marcada por el anhelo del Reinado Mesiánico y la vida en la Tierra de Israel, nos recuerda la importancia de vivir con humildad y conciencia de nuestra vulnerabilidad ante el mal de ojo. Al adoptar una postura de discreción y cautela, no solo protegemos nuestras bendiciones, sino que también construimos una comunidad más fuerte, unida y resiliente ante las adversidades.

