Cómo la Berajá (bendición) de los Cohanim Resguarda contra el Mal de Ojo

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En la rica trama de tradiciones y enseñanzas que conforman la Torá, la colocación de la Berajá de los Cohanim, o la Bendición Sacerdotal, justo antes de la inauguración del Mishkán (Tabernáculo), es un detalle que invita a una profunda reflexión sobre la protección contra el mal de ojo. Este acto no es arbitrario, sino que encierra una poderosa lección sobre la prevención de la negatividad y la envidia, fuerzas que pueden socavar incluso los momentos más sagrados y significativos.

Una Protección Divina Ante la Celebración

La pregunta sobre por qué la Berajá de los Cohanim precede a este evento trascendental encuentra respuesta en la sabiduría de Rabí Yehoshúa ben Leví. Él compara este acto con el de un rey que, al casar a su hija y al verla expuesta al mal de ojo por la magnitud de la celebración, decide colocar sobre ella un amuleto protector. De manera similar, Dios, al formalizar su «compromiso» con el pueblo de Israel a través de la entrega de la Torá —un evento acompañado de manifestaciones divinas como rayos, truenos y relámpagos—, reconoció el riesgo del mal de ojo que tal espectáculo podría atraer hacia su pueblo elegido. La destrucción de las primeras tablas de la ley es señalada como una consecuencia directa de este mal. Por ello, en la inauguración del Mishkán, se entregó la Berajá de los Cohanim como un «amuleto» divino destinado a ofrecer protección espiritual contra el mal de ojo (Midrash Rabá, Bamidbar, Nasó, Perashá 12, Pesiktá 4).

La Berajá de los Cohanim: Un Escudo Contra la Envidia

La bendición sacerdotal, con su invocación de protección divina, «Que te bendiga Dios, y que te cuide…», se presenta así como un escudo contra la envidia y las miradas malintencionadas. En su esencia, esta bendición no solo busca el bienestar y la prosperidad del pueblo de Israel, sino que también actúa como una barrera contra las vibraciones negativas que podrían emanar de aquellos que observan desde afuera, maravillados o resentidos por la relación especial entre Dios y su pueblo.

Conclusión: La Importancia de la Protección Espiritual

Este relato enfatiza la importancia de salvaguardarse contra el mal de ojo, especialmente en momentos de gran alegría y logro espiritual. Nos recuerda que, aunque las celebraciones y los logros son momentos de regocijo, también pueden atraer la negatividad de quienes nos rodean. La Berajá de los Cohanim emerge, por lo tanto, como un recordatorio eterno del cuidado y la protección que necesitamos buscar, no solo en nuestras acciones sino también en la protección espiritual contra fuerzas invisibles pero potencialmente destructivas.

En la vida moderna, donde los logros y las celebraciones son a menudo públicos y visibles, aprender de la Berajá de los Cohanim nos invita a buscar y fortalecer nuestra propia protección contra el mal de ojo. Este antiguo «amuleto» nos enseña a envolver nuestros momentos más sagrados y nuestras relaciones más preciadas con un manto de protección divina, asegurando que la luz de nuestros logros brille sin atraer las sombras de la envidia y la negatividad.

En Tikun Shalom, somos plenamente conscientes del devastador poder que tiene el mal de ojo, una fuerza negativa que puede afectar profundamente nuestras vidas y nuestro bienestar. Pero, al mismo tiempo, reconocemos y valoramos la inmensa potencia protectora de la bendición sacerdotal, especialmente aquella que es impartida por un descendiente directo de Aharon HaCohen, el hermano de Moshé y el primer Sumo Sacerdote de Israel.

Entendemos que esta bendición no es simplemente una fórmula de palabras, sino una poderosa invocación de protección, paz y prosperidad, transmitida a través de generaciones desde los tiempos bíblicos hasta nuestros días. La Berajá de los Cohanim tiene el poder de resguardarnos contra el mal de ojo, atrayendo sobre nosotros y nuestros seres queridos el cuidado y la bendición divinos.

Es por esto que, si así lo deseas, en Tikun Shalom podemos facilitar que un Cohen, descendiente directo de Aharon el hermano de Moshé, pida por ti. Este Cohen puede pronunciar sobre ti y tus seres queridos la bendición sacerdotal, solicitando a Dios por tu bienestar y el de tu familia, cubriendo vuestras vidas con un manto de protección celestial contra todas las formas de negatividad, envidia y mal de ojo.

Te invitamos a que te acerques a nosotros en Tikun Shalom para recibir esta bendición milenaria, y permitas que la luz de la protección divina ilumine tu camino y el de los tuyos, guardándolos de cualquier adversidad y llenando sus días de paz, salud y felicidad. Esta es una oportunidad para conectar con una tradición ancestral y experimentar el poder transformador de una bendición que ha protegido y guiado al pueblo judío a través de los siglos.

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