La narrativa de Bilam, el poderoso brujo contratado por Balak para maldecir al Pueblo de Israel, destaca uno de los ejemplos más claros y dramáticos sobre el peligro del mal de ojo en la Torá. Esta historia, ubicada después de la salida de Egipto y durante el peregrinaje de Israel por el desierto, revela cómo el mal de ojo puede ser tan destructivo que incluso requiere la intervención divina para contrarrestarlo.
La Estrategia de Balak y la Elección de Bilam
Balak, consciente de que la fuerza militar convencional había fracasado ante Israel, optó por un enfoque diferente: la brujería y el mal de ojo. Bilam, conocido por su capacidad para comunicarse con lo divino y por conocer los momentos propicios para que las maldiciones surtan efecto, fue elegido para esta tarea. A pesar de su conocimiento de que Israel era favorecido por Dios, la tentación de una gran recompensa lo llevó a aceptar el encargo de Balak.
La Incapacidad de Maldición y el Poder de la Bendición
Lo notable de esta historia es que, a pesar de los esfuerzos de Bilam y su deseo de ver al pueblo para maldecirlo, cada vez que intentaba pronunciar una maldición, solo bendiciones fluían de su boca. Esto no solo demuestra la protección divina sobre Israel, sino también la inutilidad del mal de ojo frente a la voluntad de Dios (Libro de Bamidbar, Perashat Balak).
La Visión Profunda del Rambán y Rabenu Bejayé
Tanto el Rambán como Rabenu Bejayé subrayan la importancia de la vista en el poder del alma para causar daño, indicando que Balak llevó a Bilam a un lugar alto específicamente para facilitar el lanzamiento del mal de ojo sobre Israel. Esta estrategia refleja la creencia en el potente efecto que la vista y la envidia pueden tener sobre los demás.
La Protección Divina y la Cobertura de las Nubes
El Or HaJaim HaKadosh nos recuerda que, antes de la muerte de Aharón, las nubes de santidad cubrían y protegían al Pueblo de Israel, un manto que se disipó brevemente tras su fallecimiento. Sin embargo, por el mérito de Moshé, las nubes regresaron, ofreciendo una vez más protección contra los enemigos, incluido el mal de ojo de Bilam. A pesar de los intentos de Bilam de disipar estas nubes con su brujería, la protección divina prevaleció.
Conclusión: La Vigilancia Contra el Mal de Ojo
La historia de Bilam nos enseña sobre la real y presente amenaza que el mal de ojo representa, así como la importancia de la protección divina y espiritual contra tales fuerzas. Nos recuerda que, más allá de nuestras propias habilidades y protecciones, la fe y la confianza en una protección superior son fundamentales para salvaguardarnos contra la negatividad y la envidia.
En Tikun Shalom, somos conscientes del devastador poder que tiene el mal de ojo, pero también reconocemos la poderosa protección que ofrece la bendición sacerdotal, especialmente cuando es pronunciada por un descendiente directo de Aharon HaCohen. Por ello, ofrecemos a quienes lo deseen, la oportunidad de recibir esta bendición ancestral, invocando el bienestar y la protección divina contra el mal de ojo para ellos y sus seres queridos.

